Estaba para golearlo, pero el canchereo de un
par de jugadores y la falta de concentración y de viveza del resto nos hicieron
perder dos puntos. Sí, el equipo mejoró. Pero la bronca no se apaga.
San Telmo hizo mucho para ganarlo, pero
también hizo mucho para que se lo empaten. No había pasado casi nada, cuando
tras un centro del Sapito Galeano, López anticipó a Niz y dejó demasiado
estático a Jara. No terminaban de acomodarse los equipos al resultado, que tras
un corner y un cabezazo, Esteban quedó mano a mano con el arquero rival. Con
remate mordido empató el partido, y vuelta a empezar. Allí se vio lo mejor de
San Telmo, que fue mucho mejor que un Tristán Suárez que es muy superior desde
el plantel (y se nota en la tabla).
Tras una doble tapada del arquero y un remate
que Scaserra reventó contra el poste de manera insólita, San Telmo se puso en
ventaja. Gran jugada de Ruano sobre el vértice izquierdo del área mayor,
ingresa cambiando la pelota de pie a pie y define de zurda, con enorme calidad
al segundo palo del arquero. Era justo el resultado.
A nadie sorprendió que en el inicio de la
segunda mitad, tras una contra Abad metiera el tercero. Quedaban 36 minutos y
estaba para una goleada histórica, porque la visita no hacía pie, estaba “ida”
del partido y era superada en todos los sectores del campo. San Telmo lo dejaba
venir a veces, lo presionaba (de manera asfixiante) en otras. Pero siempre
robaba y salía de contra. Y con Mateos, Abad y Benedetti, más la ayuda de Ruano
(figura) y las trepadas de Scaserra y hasta de Arce, estaba muy cerca de meter
el quinto antes del cuarto.
Pero Mateos sobre todo y Abad (este último un
poco menos) decidieron jugar al fulbito. Como en el potrero, pero en el mal
sentido. Empezaron los firuletes, los jueguitos, los caños, los gastes a los
defensores rivales (Abad estaba endiablado y el lateral izquierdo debe haber
soñado con él a la noche), la displicencia. En fin, el pelotudeo.
San Telmo empezó a perderse goles por
cancherear, por querer hacer el gol más hermoso del campeonato en lugar de
liquidar el pleito. La defensa rival estaba regalada y Telmo no lo definía.
Noto equivocó los cambios, porque en lugar de
esperar cerrado y buscar liquidarlo de
contra, se decidió al “palo por palo”. Y cuando uno juega así y no define, y
encima da ventajas atrás…
Insólitamente Tristán Suárez llegó de
contragolpe, pero Jara se lució ante Trinidad.
Hasta que un cabezazo de Arrua faltando 7
minutos (y en un tiro libre nacido de un nuevo contragolpe) puso las cosas 3-2.
Y ahí San Telmo se pintó de verde. Verdes los
jugadores, que no supieron sostenerlo. Faltando 3 minutos un cabezazo de López
(que debió irse expulsado sin lugar a dudas) empató el partido.
Los últimos 8 (3 más los correctos 5 de
adicional) fueron de ida y vuelta. Cualquiera lo pudo ganar, pero Tristán
Suárez estuvo más cerca. No hubiera sido justo, como de hecho no lo fue ya el
empate.
¿Nos quedamos con la mitad llena del vaso?
Digamos que el equipo jugó bastante bien, que pasó por arriba a uno de los animadores
de la categoría, que pudo (debió) golearlo.
¿Nos quedamos con la mitad vacía del vaso? No
se pueden perder 2 puntos de esta manera infantil. Con errores en todos lados.
En un DT que no sabe cerrarlo, en una defensa que no da garantías, en un ataque
que pelotudea en lugar de hacer goles.
Habrá que seguir remando. Era una buena chance
para ganar y meterse en el reducido.
Ahora hay que jugar (y de visitante) contra el
caballo del Comisario. Tendremos algún penal en contra, por lo cual habrá que
hacer goles o encomendarse a San Jara.
SAN
TELMO 3
TRISTAN
SUAREZ 3
15: López (0-1)
18: Esteban (1-1)
42: Ruano (2-1)
54: Abad (3-1)
83: Arrúa (3-2)
87: López (3-3)
Estadio Talleres de Escagada (“local” San
Telmo)
ARBITRO: Maximiliano Ramírez.
MORALINA:
San Telmo 3
Tristán Suárez 1
LO MEJOR: El equipo mejoró en el juego.
LO PEOR: En lugar de definirlo, hicieron
fulbito y se dejaron empatar absurdamente.