Este fantasma, ya quedó dicho, fue amenazado.
No en las discusiones públicas (que se agregan en esta nota) sino en charlas
privadas. Lo hizo él, pero también algunos patoteritos mandados.
No te tenemos miedo, bolsa de mierda. No me
asusta que me amenaces de muerte.
Te puedo decir todo en la cara, porque hay
tres cosas que me diferencian de vos: yo soy honesto, soy hincha de San Telmo y
soy socio del club. Vos no sos ninguna de las tres cosas.
Se hace el buenito y el respetuoso. Pero todos
sabemos quién es ese garca.
Cada vez que San Telmo pierde, sale a jetonear
para que sus lameculos le pidan que vuelva. Sepan, muchachos, que no vuelve.
Para ser dirigente del club, primero hay que ser socio. Y como Fabián Lovato no
es socio, por ende no puede ser dirigente.
Y aunque él se haga el ditraído, todos sabemos
por qué no es socio. No es socio porque fue expulsado del club en una asamblea,
por sus comportamientos. El último es conocido, pero lo recordamos para algún
distraído que no lo conozca. Lovato mandó a dos matones armados a amenazar en
plena Asamblea del Club en la Sede Social a Carlitos Ríos y a Fernando Leiró.
Les exigían que den un paso al costado. El motivo, simple: Lovato quería ser
Presidente de San Telmo, pero casi nadie quería estar en la Comisión Directiva
si estaba él. Y decimos “casi nadie”, pero ahora es “nadie”. Los pocos que lo
defendían o toleraban dejaron de hacerlo tras esa apretada.
Más allá de lo obvio, que no se puede mandar a
matonear a nadie de esa manera, además San Telmo fue noticia en todos los
noticieros (Crónica TV fue la vanguardia de eso), y el desprestigio fue enorme.
Tanto que un sponsor que aportaba casi 50 lucas por mes decidió alejarse porque
(dijo) la publicidad en la casaca del club “daña mi empresa”.
Vale decir que no sólo lo suyo es éticamente
reprochable sino que además hasta le causó un perjuicio económico importante al
club.
Luego de eso, pasó lo que todos sabemos.
Lovato dejó de ser el dirigente de San Telmo en la AFA (al dejar de ser
dirigente del club obviamente no pudo representarlo en Viamonte).
Y ahí entró a jugar Chiquitito Tapia.
Tapia, recordemos, es el jefe de Lovato en su
“trabajo” en el Ceamse. Y ahora también es su jefe en la AFA, ya que decidió
contratarlo como “empleado administrativo”. Nadie sabe cómo hace para cumplir
horarios en sus dos trabajos, pero suponemos que tener de jefe al tipo al que
le chupa la pija todas las noches debe ayudar un poco.
Además de eso, Lovato se pasea por el mundo
AFA diciendo que es dirigente de San Telmo.
Sepan los distraídos que es una doble mentira.
Lovato no es dirigente.
Lovato no es de San Telmo.
No se enojen los hinchas de Boca, porque lo
que viene no es peyorativo: Lovato es de Boca. Es hincha de Boca. Es socio de
Boca.
Hasta que Chiquitito Tapia lo haga socio de
Deportivo Chiqui Tapia (ese que algunos llaman Barracas Central), Lovato no es
dirigente del fútbol.
Es apenas un gris empleado administrativo de
la AFA.








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